La isla de las lágrimas

A partir de la segunda mitad del XIX América se convirtió en la verdadera tierra de futuro para millones de europeos que huían de la miseria, la guerra y la intolerancia. Cientos de barcos cargados de migrantes llegaron desde Dublin, Bristol, Palermo, Nápoles, Riga, Marsella... A partir de 1892 el gobierno federal estadounidense estableció controles cada vez más férreos para entrar en el país. Esas inspecciones masivas se centralizaron en un edificio de la pequeña isla de Ellis, poco antes del puerto de Nueva York. Entre 1892 y 1924 llegaron a EEUU pasando el control de Ellis Island dieciséis millones de personas. Entre un dos y un tres por ciento era rechazado, por razones médicas o económicas principalmente, y tenía que volver a su lugar de origen. De ese dos por ciento de rechazados, tres mil personas se suicidaron allí mismo.

 George Perec visitó la isla en 1978 para escribir el guión de un documental que posteriormente se convirtió también en un librito que hoy he leído de un tirón, apenas 60 páginas. Cuenta la impresión que le causó la identificación de ese espacio de incertidumbre con la historia de su familia judía y la de todos los errantes del mundo, las masas condenadas a vagar eternamente en busca de un futuro distinto, mejor, vivible.

[George Perec: Ellis Island, Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2004]