Potos y resto de plantas

Lo de las macetas es un asunto que me ha pillado ya viejuno, pero que curiosamente me rejuvenece a cada paletada de tierra o a cada riego, porque permite escuchar a través de la paciencia al bicho, a uno mismo. Yo observaba, silencioso, a mi señora madre, cómo se lo curraba para que en cuaquier espacio y tiempo siempre hubiera algo de naturaleza o similar, algo verde y bonito. Pues vives con ello de forma natural hasta que echas en falta algo cuando ves que eso no es lo común, lo de cuidar plantas, y que requiere un aprendizaje y una motivación. Lo común es cemento o plástico, o en el mejor de los casos desierto. Ella me ha enseñando lo poco que sé de plantas, y se lo agradeceré ad vitam aeternam a la madre que me parió.




Tengo potos por toda la casa, en la pared, en la escalera, en la terraza, en sitios raros. El poto viene de Indonesia y Nueva Guinea, así que algo de agua les debe gustar, y si no es así te han engañao no es un poto, es plástico del malo. De vez en cuando los tengo que trasplantar, cambiar de tierra, etc. pero es trabajo elegante. Y lo enseño orgulloso, que pa eso estoy yo, y porque descubrir a cierta edad que hay cosas que no tienen precio ni valor, eso no tiene precio pero vamos, ni de cerca.