Nuestro Mortirolo

Ya llevo dándole varios meses vueltas a la cabeza sobre el asunto de recopilar cosas que tengo escritas sobre ciclismo, sobre la soledad y el sacrificio que supone pedalear y subir cuestas tirando de una máquina de doce o catorce kilos, del sentido del esfuerzo y, sobre todo, del inmenso bienestar que produce, sólo comparable a subir una montaña con cuerdas y al límite del aguante humano.

Y esos desayunos épicos que nos metemos antes y después. Y esas risas. Y también las sensación de soledad y libertad que proporciona. Incomparable.